Dos secretos para ser más creativos


Quiero contarte dos de claves imprescindibles para volverte una persona más creativa. No importa cuantos cursos tomes sobre creatividad o cuántos libros leas al respecto, si no tienes en cuenta esto, te será difícil hacerte más creativo. La buena noticia es que estos secretos puedes usarlos en cualquier ámbito de tu vida, no sólo a al momento de escribir.

 

Antes de confesarte los secretos, necesitas saber la diferencia entre creatividad e imaginación. Nadie dudaría de que todas las personas tenemos imaginación, pero sí dudados de ser realmente creativos. ¿Por qué?

 

El diccionario dice que la creatividad es la capacidad de crear. Su definición no podría ser más escueta. En el caso de la imaginación tenemos más luces, pues la definen como la facultad de representar en nuestra mente cosas reales o irreales que no estamos viendo en ese instante.

 

¿Cómo funciona la imaginación?

Si te digo que imagines un tigre, puedes hacerlo sin problema. Al momento que representas al tigre en tu mente, estás usando tu imaginación. Ahora, si te digo que imagines un tigre verde con rayas rosas y un sombrero, también puedes hacerlo porque conoces al tigre, el verde, el rosa y los sombreros. Hasta aquí, vamos bien. Pero qué tal si te pido que imagines un planeta de un color diferente a todos los que has visto en la Tierra.

 

Si dijiste no puedo, te recomiendo que sigas leyendo, y si dijiste que sí, también, porque tu cerebro ya está intentando mezclar todas las imágenes de colores que conoce hasta crear uno nuevo.

 

Nuestra imaginación es limitada: no puede crear elementos de cosas que no conozca de antemano; también es ilimitada, ya que es capaz de hacer infinitas combinaciones a partir de esos elementos.

 

Los secretos

Aquí viene el primer secreto: ser curioso. Conocer muchas cosas nos lleva a tener más elementos que combinar. Las personas curiosas tienden a ser más creativas pues que no se conforman con la primera respuesta.

 

El segundo secreto implica un reto mayor: no te censures. Y no me refiero a los clásicos temas que asociamos con censura. Si no a nuestra tendencia a pensar siempre de la misma forma, sin probar distintas opciones. Generalmente nos censuramos por pensar que “eso ya seguro lo han hecho”, “es demasiado loco”, no es suficientemente bueno y un verdadero interminable etcétera.

 

La curiosidad pone en marcha la imaginación y la imaginación pone en marcha la creatividad.

 

Como cualquiera de nuestras facultades, la imaginación se puede cultivar, ¿cómo? En siguientes entradas propondré algunos ejercicios para desarrollar la creatividad.

 

Gracias y hasta la próxima.

 

 

Isabel Ibáñez de la Calle 

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